Dr. Juan Carlos Abril. Traumatología y ortopedia infantil
Martes, 21 de Noviembre de 2017

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DISPLASIA DE CADERA O LUXACION CONGENITA DE CADERA.

TRASTORNOS DEL DESARROLLO DE LA CADERA DEL NIÑO: LUCACIÓN Y DISPLASIA.

La articulación de la cadera está formada por la cabeza del fémur (bola esférica) y el acetábulo, que es la parte de la pelvis que se articula con ella ( copa semiesférica que lo cubre).Cuando esta íntima relación entre ambos huesos se pierde la carera comienza una gradual degeneración que acaba con el desarrollo de artrosis en la edad adulta. Luxación y displasia son dos problemas relativamente frecuentes en la cadera del recién nacido o del niño en sus primeros años. Su tratamiento relativamente sencillo, produce resultados favorables cuando se detecta tempranamente.

¿Qué es la displasia de cadera?

     En rojo la cadera luxada

Luxación de cadera Displasia (del griego dys, que significa mal, y plássein, modelar) es un término que hace referencia a la presencia de un amplio espectro de anormalidades en la conformación de la cadera. Estas anormalidades están presentes ya desde el nacimiento y van desde formas muy leves sólo detectables en la ecografía, hasta formas más severas como la luxación completa, que es la salida de la cabeza femoral de la copa acetabular.

¿Por qué se produce esta enfermedad?

No existe una causa única que ocasione esta anormalidad, pero sí existen una serie de factores de riesgo que obligan a estar atentos para descubrir niños con una alta probabilidad de desarrollar este problema.

¿Cuáles son los factores de riesgo para desarrollar la displasia?

  1. Historia familiar: la herencia es un factor importante. Tienen mayor riesgo aquellos niños cuyos padres o familiares cercanos la presentaron; por ejemplo abuelos que hayan sido sometidos a cirugía de prótesis de cadera.
  2. Antecedentes del embarazo*: la displasia es más frecuente en los primogénitos, bajo peso al nacimiento, embarazos múltiples, parto en presentación podálica o cuya madre presentó durante el embarazo una disminución del líquido amniótico.
  3. Sexo femenino: la displasia es mas frecuente en las mujeres respecto a los hombres en una relación de 6 a 1.
  4. Malformaciones asociadas: Es frecuente encontrar displasia de caderas en niños con otras alteraciones: como el pie zambo, metatarso aducto, tortícolis de cuello, o malformaciones de miembros.
* Todos estos factores tienen en común la limitación del espacio en el que el feto puede moverse dentro del útero, interfiriendo con el normal desarrollo de sus caderas. El nacimiento por cesárea no constituye por sí mismo un factor de riesgo para el desarrollo de la enfermedad.

¡¡¡ Todo niño con factores de riesgo o con una exploración física anormal debe ser sometido a las pruebas diagnósticas confirmatorias para descartar la presencia de displasia de cadera !!!

¿Cómo se detecta la displasia?

Existen varios métodos para la detección de la displasia y su utilización depende en buena medida de la edad del paciente, especialmente en lo que se refiere a los exámenes radiológicos. La medida universal más útil y efectiva para diagnosticar tempranamente este problema, es realizar a todo recién nacido un examen clínico de las caderas en busca de signos clínicos como la disminución en la apertura normal de las caderas, o la diferencia comparativa en los pliegues cutáneos de los miembros inferiores o el aparente acortamiento de una extremidad. En forma simultánea, el traumatólogo infantil ortopedista o pediatra tratan de realizar maniobras suaves para determinar si la cadera del niño es estable, es decir si conserva su posición en la copa acetabular o si se sale de ella con facilidad o bien si se encuentra luxada y no es posible llevarla a la posición anatómica normal.

¡¡¡ seguimiento pormenorizado del niño con alteraciones en la exploración !!!

Aquellos pacientes que presenten alteraciones persistentes deben ser sometidos a exámenes radiológicos para confirmar la existencia del problema y determinar su severidad.

Los programas de detección de displasia de cadera aconsejan realizar, además de la valoración inicial del recién nacido, exámenes periódicos de la articulación, a todo niño menor de un año.

¿Cuáles son las pruebas más utilizados para confirmar el diagnóstico?

En el niño menor de tres meses la ecografía de caderas, y en los mayores la radiografía de pelvis. Radiografías realizadas antes del tercer mes de vida tienen menor utilidad debido a que en estos niños, cerca de un 80% de la articulación, está constituida por cartílago, y por ello no es visible a los rayos X. Una vez hecho el diagnóstico, deben realizarse controles clínicos y radiográficos periódicos para determinar la respuesta al tratamiento.


¿Cuándo debe iniciarse el tratamiento de la displasia?

¡ Cuanto más temprano se inicie el tratamiento, mayores son las posibilidades de una respuesta favorable y una recuperación completa !

¿Cómo se trata la displasia?

El tratamiento depende del momento en que se detecte la luxación y de su grado. En general niños con displasia de cadera son tratados inicialmente con aparatos ortopédicos o incluso yesos que mantienen la cadera en una posición fija de abertura y flexión de caderas. Los niños con displasias severas o que no han respondido al tratamiento pueden requerir en algún momento cirugías que corrijan el defecto, restaurando la cabeza femoral a su posición correcta.


¿Qué tipos de aparatos existen para el tratamiento de la displasia?

Aunque existe una amplia variedad de aparatos para el tratamiento de la displasia, los más utilizados son el arnés de Pavlik y la férula de Frejka. El primero es un dispositivo compuesto por correas que van sujetas a una especie de faja que rodea el tórax del bebé y se utiliza en niños pequeños, menores de seis meses; el traumatólogo infantil debe instruir a los padres sobre la correcta colocación y ajuste para lograr la posición deseada.

¿Cuántas horas al día deben utilizarse?

Depende de la severidad de la displasia y de la edad del paciente, y debe ser personalizado en cada niño según los criterios del traumatólogo infantil. Igualmente valorará el momento de su retirada. En general se usará 23 horas al día, para disminuírse paulatinamente cuando se considere su retirada. Sólo se permite la retirada 1 hora al día, que corresponderá con el momento de bañar al bebé, si arnés o la férula se utilizan de forma permanente. Cuando el niño inicia la marcha y no tolera el aparato, se puede pasar al uso nocturno si la evolución del paciente lo permite.

¿Qué cuidados hay que tener con los aparatos?

El deber principal de los padres es seguir de forma estricta las indicaciones del traumatólogo infantil en cuanto a los horarios y forma de colocación del aparato, estar atentos a la presencia de zonas de presión, enrojecimiento o escoriaciones en la piel por los mismos y asistir con precisión a los controles.

¿Con qué frecuencia deben ser controlados los pacientes?

La periodicidad de los controles es variable y depende igualmente de la edad del paciente y la severidad del caso. En un comienzo, en niños con displasias severas o luxación completa, puede requerirse incluso controles semanales, pasando luego a realizar valoraciones cada 3 o 4 meses; al cumplir los dos años, las valoraciones son aún más espaciadas.

¿Cuánto tiempo puede durar el tratamiento?

La duración del tratamiento es en general difícil de predecir, pero depende en buena medida de la severidad del problema y del grado de colaboración de los padres ante las indicaciones. Los niños con diagnóstico de displasia o luxación de cadera deben seguir en controles periódicos hasta casi el término del crecimiento o aún después si se considera necesario por la presencia de alguna alteración persistente.

¿En qué momento se precisa operar?

Los niños con luxación de cadera, en quienes no es posible con el tratamiento inicial reducir la articulación, es decir llevarla a su posición correcta, pueden requerir cirugías tempranas (hacia los 6 a 8 meses) para realizar una reducción bajo anestesia e inmovilizar su cadera en un yeso. Aquellos pacientes que persisten con displasia al final del tratamiento ortopédico pueden requerir después de los tres años un procedimiento quirúrgico que restaure la cadera.

¿Responden igual al tratamiento todos los pacientes?La respuesta al tratamiento es muy variable; los niños con displasias severas, los que presentan luxación de cadera o aquellos cuyos padres no colaboran de forma adecuada con el tratamiento, pueden mostrar mejorías parciales y en este caso es posible que requieran ser sometidos luego a una o varias intervenciones quirúrgicas en sus caderas.

¿Qué consecuencias tiene la displasia no tratada?

El resultado final de abandonar el tratamiento o no realizarlo según lo indicado está a la vista en todos aquellos pacientes que no recibieron manejo oportuno y presentan hoy en día un desgaste prematuro de la cadera, lo cual les produce dolor y cojera. Estas personas deben ser sometidas en ocasiones a múltiples intervenciones cuyos resultados no son en general tan buenos como los del tratamiento temprano en el niño. La cojera de estos pacientes adultos es consecuencia del desgaste producido en la cadera (condición denominada artrosis), y de la diferencia de longitud final de las extremidades, la cual, aunque en la mayoría de los casos no es significativa, puede también llegar a requerir tratamiento.

¿Qué complicaciones puede tener el tratamiento?

Las complicaciones más frecuentes debidas al tratamiento de la displasia y la luxación de cadera suelen ser problemas transitorios como un leve retardo en el inicio de la marcha por la dificultad que siente el niño de desplazarse con los aparatos o problemas de la piel debida a irritación por los mismos.

¿Cómo puede prevenirse la displasia o la luxación de cadera?

No existe ninguna medida que esté a nuestro alcance para prevenir en forma efectiva el desarrollo de estas alteraciones. Por lo anterior, y las graves consecuencias que esta condición implica, lo mejor que podemos hacer es un diagnóstico lo más temprano posible.